En un torbellino giramos jadeantes, y escupimos nuestra angustia en sinfonías, óleos y poemas. Vomitamos nuestra calumnia en tragedia, la tragedia en cataclismo. El caos es con nosotros. ¡Somos los hombres los únicos que de esta angustia maldita pecamos!. Somos los hombres los únicos condenados a la frustración de nunca saber nada queriendo saberlo todo, queriendo entender en lo más mínimo algo. El pánico de la historia y las filosofías. Porque por castigo es que la razón nos ha sido dada; condenados somos por ella al vacío, para con ella obstaculizarnos la vida, para ahogarnos en la inexorable confusión - es por la razón que se nos da tan bien la irracionalidad.
"Oh fortuna, velut luna, statu variabilis. Semper crescis, aut descrescis, vita detestabilis. Nunc obdurat, et tunc curat, ludo mentis aciem."