domingo 11 de diciembre de 2011

El "sistema"

Cuando alguien me habla del "sistema opresor", que no se puede definir como algo concreto sino como la máquina que nos intenta dominar y controlar, que regula los ámbitos de la vida y la sociedad, que está en todas partes sin que nos demos cuenta, que tiene poder absoluto... no sé si me está hablando del sistema o de Dios.


Que no me vengan con eso.
No creo en el "sistema opresor" del que hablan los "rebeldes". Se parece demasiado a Dios con su omnipresencia y su omnipotencia. Creer cualquiera de ambas responde a la misma necesidad.

Creo en personas concretas. Personas que tienen poder (unas más que otras) que utilizan bien o mal. Que existe una sociedad que ha impuesto ciertas leyes; algunas absurdas, que con el tiempo desaparecerán. Unas legales y otras morales, y existe mi capacidad de tratar de ingeniérmela con las primeras, y de ignorar las que me dé la gana de las otras.

No me vengan a hablar de control entonces, cuando ya bien lejos me encuentro de colegios, directores, inspectores y de necesitar el permiso de los padres. Esos tiempos sí que eran para hablar de control. ¿Cómo me voy a sentir tan oprimida ahora, en este paraíso de libertades físicas y de pensamiento que los años me han dado? Donde puedo cometer un crimen que para ellos ha sido de ese modo designado, y recibir un tiro por la espalda porque a ese riesgo me he decidido (yo sola) arriesgar.

El matrimonio (o las parejas tradicionales), los colegios moralistas, las iglesias, la familia, la dependencia de otro. ¡Esa es la opresión!

Pero claro. Muchos de los mismos que lloran las imposiciones del "sistema" son los que sacralizan a los padres, la familia y ese tipo de inventos.
 

1 comentarios:

Miaecilla dijo...

Coincido creo que con el tono que usas, pero no con lo que dices. Yo creo que el control se ejerce siempre, es parte de nuestra vida. Los espacios de libertad -si es que los hay- son terriblemente limitados, pero ¿qué entendemos por libertad? xDD jaajajajja es todo tan difuso que me parece demasiado complejo afirmar que ahora podemos ser libres, cuando sabemos que igual somos controlados por nuestros rut, por nuestros movimientos dentro del sistema escolar (de cualquier índole), por la plata que movemos, hasta por el código de nuestra tarjeta bip! y nuestros viajes.

¡Estamos hasta la mierda con el control! O eso creo (lo que resignifica más profundamente lo que entiendo por libertad y las formas en las que yo accedo a tenerla).

Pero bueno, el tema da para largo y tiempo es lo que me falta y a ti también D:

chauchaaaaaaa :D