No vine a romperte el hogar;
fue casualidad.
La culpa no es de quién se sube a tu cama;
la culpa es del que tenía que cuidártela.
De este modo, libre de culpas
verás que tengo limpias las manos
- pero claro está
que sólo en sentido figurado.
(Nov2010)
viernes 23 de diciembre de 2011
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