Te imagino como un conejito blanco felpudo saltarín pomposo. Pero uno bien pillo. Te imagino como un dibujo infantil de una margarita con la cara llena de sonrisas. Te veo así y me dan ganas de decirte alguna cosa bien tonta y reírnos, pero más todavía de que tú me digas alguna de las tuyas tan ingeniosas que no se me olvidan nunca. O quizás si se me olvidan. Pero cuando me acuerdo me río tanto y me dan ganas de decirte cosas como éstas, que al final supuestamente no dicen nada, pero oye, no tengo ni que recordarte todas las cosas que podríamos acordarnos para que me entiendas lo que quiero decirte. Es que me acuerdo solamente y se me llena la cara de felicidades y alegría. Te veo y estás tan grande y yo estoy tan grande y tú tenías razón tantas veces y ahora mírate, tan tan grande que estás, y tan bien que te va y yo estaba tan segura de que así iba a ser. ¡Si a veces me dan ganas de apretarte bien fuerte la cara y decirte un montón de cosas como conejito saltarín pomposo! y que se te olvide todo lo demás que hice o dije antes, pero eso se me pasa rapidito, porque a las finales me alegra que tanto de lo que no quisiera acordarme que dije o hice esté en tan buenas manos, en tu cabeza en la que tanto confío y en tus pensamientos que tanto he admirado y de los que tanto absorbí. En tus recuerdos para ti solamente y para que puedas mirarme y te den ganas de apretarme también la cara y decirme cara de kiwi y tantas otras que me hacen reír como si tuviera dos años de edad. Pero realmente como si tuviera dos años y nada más. Es que por todas esas cosas nuestras me parece que no pasara nunca absolutamente nada de tiempo y que fuera ayer o ahora mismo cuando tú me decías todas las cosas que me has dicho, aunque evidentemente pasa y no niego que quizás algún día no me acuerde para nada de nada de todo esto, pero parece ser un proceso en mi cabeza tremendamente lento en que cuando me acuerdo de cómo me siento cuando siento por esas cosas tuyas que tuviera dos años, te veo entonces como una margarita pintada con crayones amarillos y naranjos que brillan en una hoja chiquitita de block, donde hasta tu nombre me conmueve, muerta de la risa a tus veintiún años todavía con el mismo tan encantador ingenio de siempre y parando todavía para compartirnos la vida.
♥
lunes 26 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Barrrrrrrrlita bebé! Yo sería un conejito mestizo, café. Todo lo demás como lo describes :')
Te quieri y te admiro también por distintas razones.
Un abrazo gigantesco. Ojalá el ingenio no nos abandone nunca :( y que podamos vernos pronto para conversar largo y tendido, no necesariamente hueás interesantes, sino estúpidas que son las que nos alegran la vida (aunque sea un ratito. Jajajaj la hueá depresiva xD).
tq :)
Publicar un comentario en la entrada