Hay que reírse un poco más
y quejarse un poco menos.
Y que no se vea esto
como el discurso de los optimistas
de sonrisas en la adversidad
y demás blablablás.
Se trata de todo lo contrario.
Si a la larga por qué inventamos
todas esos discursos que nos dan asco?
a la larga por qué sonreímos
por qué lloramos
por qué nos enamoramos
hacemos amiguitos
y sobretodo
por qué nos reímos?
Digo yo que por aburrimiento.
Porque es divertido.
Y qué aburrimiento más grande existe -ninguno-
que al que se llega de puro resentido
de hastiado
de asqueado de todo?
Así que no hay donde perderse
reírse da menos asco
que cualquier otro odioso método.
No me refiero a la ironía,
me refiero a las carcajadas.
Toda teoría se queda corta
ante un jakajkajkajkajajakjajjajaja.
martes 13 de diciembre de 2011
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