Qué importa que se muera la gente.
Cuando estabas de viaje, ¿dejaba yo de recordarte por no tenerte en mi vista presente?, y cuando estabas en la pieza de al lado y te golpeaba la muralla y aún no contestabas y yo no sabía si estabas dormida, ¿dejaba yo de tenerte en mente?.
¿Qué diferencia hay ahora, entonces, sino el hecho de no tener esa esperanza, o más bien esa certeza que antes tenía, de que tarde o temprano ibas a volver?. Porque claro está que ahora ya no vas a volver, pero obviando ese hecho, nada diferencia esa ausencia de esta otra. Por lo tanto que ya no estés viva no es impedimento para encaminar hacia ti mis acciones. No hacia ese tú que ya no existe, sino hacia ese tú de mis recuerdos, de tus palabras, de lo que querías, de lo que habrías querido, de lo que me enseñaste, de lo que me sigues enseñando a través del pensamiento que filtro a través de mis memorias de ti.
Porque por ti he aprendido estos años a no guardar silencio. A no arrepentirme de decir te quiero la ridícula cantidad de veces que me den ganas. Porque de ti aprendí a no guardar silencio cuando sé que me he equivocado. De ti aprendí a pedir perdón las veces que fuera necesario. De ti he aprendido a ser sincera con mis sentimientos más profundos y cuidadosa con las simples emociones pasajeras, con la rabia, con la impotencia. De ti he aprendido en estos años que no tengo nada que perder ni nada por lo que temer, de modo que vale más vivir con la consciencia bien activa y sobre todo bien tranquila que cualquier otra cosa, porque la vida es muy frágil, porque ¿para qué arrepentirnos?. Porque ¿qué puede ser tan grave? ¿qué tengo que arriesgar? Nada. Nada salvo la oportunidad de aprovechar mi tiempo en esta vida.
Y existes en mí de este modo. Existes como existe aquel personaje insigne que por siglos sigue siendo recordado. Existes como existe un artista, que existe hasta que se le recuerde. Existes como existe un inventor, que existe hasta que su invento siga siendo utilizado. Existes como existe todo lo que no se olvida, mientras toda tu "obra" sigue en mí presente.
Quizás tu recuerdo se muera conmigo. No importa. Viviremos juntas la misma muerte.
Pero quien lleve en su mente algún recuerdo de mí, y quien de mí algo logre haber aprendido, llevará también un poquito de tu nombre, y andaremos juntas en los recuerdos de la gente, ¿te das cuenta, recuerdo, de lo que te decía? Somos parte de un todo que nunca muere.
Y por eso, en el fondo, no importa nada si se muere la gente.
lunes 16 de enero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
"Somos parte de un todo que nunca muere."
Linda, qué ciertísimo. Me llegó mucho tu texto, es cuático cómo pasa el tiempo. Y me gustaría tener la certeza de que puedo estar siempre que lo necesites, aunque no sea todos los días... es algo más profundo, yo te dije esa vez que te iba a cuidar :) y espero poder hacerlo porque eres tan adorable con tus cachetes de kiwi, con tu perro ql adorable, con tus hueás raras de darle tanta importancia a ciertos objetos (recuerdo un blistek, un carrete en la casa de la Lola, una bufanda, etc, etc). Son tantas cosas, Iwita.
Te quiero, más que la chucha :)
Publicar un comentario en la entrada