lunes 2 de enero de 2012

La moral del más fuerte

¿En qué punto pensando en ese libro llegué a que la justicia y el engaño son dos animales que se comportan de la misma forma?. De veras no lo recuerdo. Sea como sea: ¿Quién dice que el sufrimiento que provoca la verdad sea mejor (o más correcto) que la felicidad que provoca el engaño? Cuando me toca decir que prefiero saber la verdad, por más noble y racional que suene, ¿Qué me diferencia sino el resultado? ¿Qué me diferencia en esa decisión moral del que tiene fe? ¿Qué cosa sino una fe ciega o una percepción moral me hace pensar que la verdad es lo correcto y la mentira lo incorrecto?.

Realmente el tema de darse cuenta que lo correcto o lo incorrecto no existe más que como una convención social o como una decisión personal (dependiendo del caso) trae problemas serios. Problemas que podrían inmovilizarnos para siempre.

Uno pensará que es mejor que la gente despierte, que sepan la verdad aunque les duela. Otros pensarán que para qué, que es mejor dejarlos dormir mientras de ese modo sean felices. Cualquiera de los dos será aberrante para el otro. En un caso se hablará de falta a la libertad y en otro se hablará de falta de piedad. ¿Pero quién define lo que es ser libre sino la misma persona en cuestión? ¿Puedo yo decir de otro: éste no es libre, y forzarlo a tener aquello que yo considero libertad para mí y para él? ¿No es eso quitarle su propia libertad?

Desde que todo es concepto según lo entendamos, creo que sólo nos queda que reine la ley del más fuerte. Que el que por algún motivo encuentre cómo definir su voluntad la defina. Que el que por algún motivo decida que sí, que tiene la razón y que la libertad es lo que él entiende y quiera dársela a todos los demás, que lo intente. Que lo intente y que el que opine lo contrario intente detenerlo y que gane el más fuerte.

Que cada cuál haga lo que quiera, o más bien, que trate, y que fuerzas colectivas que regulan el orden vayan poniéndole los límites.

De ese modo al final las cosas siempre son por algo lo que resultaron ser.