martes 3 de enero de 2012

Visita del regreso

Ahora está todo lleno de ti. Suena descabellado pues en la práctica no es más que un par de conversaciones de largas horas tras largos años de silencios, pero tengo la impresión de que lo que en algún momento te une demasiado no puede desunirse así tan fácil sólo por el paso del tiempo y el peso del cambio, cuando existe la fortuna de reconocerse aún en esos cambios, de aún saberse la misma persona por más evoluciones que existan. Porque quizás cuando realmente logras contactar con lo profundo de alguien, con ese sello de identidad que hace que hablar con una persona sea hablar con esa persona y no con otra por más que intentes desprenderla incluso de su nombre y de los límites que la encierran, has descubierto algo que no cambia nunca, y si decides querer recordarlo, ahí está. Si no lo decides también, pues existen también cambios que en lo profundo no desunen pero en lo real son incompatibles. Pero no en este caso. En este caso sólo me tocó abrir una ventana para darme cuenta que tu mundo existe aún y que puedo mirarlo de vez en cuando. Y es un paisaje que me gusta mirar.
Es como volver a una ciudad natal y encontrarlo todo renovado, pero no decepcionarse de ello, sino todo lo contrario porque todo está más hermoso, y porque aunque todo haya cambiado y esa ciudad pueda ser cualquier otra, uno la respira y sabe que sigue siendo la misma ciudad. El aire entrará entonces por esa ventana que abrí y volverá a fundirse con el oxígeno mío, como una brisa que toma parte de toda esta mezcla que uno ha construido para respirar, y ahora en mi inconsciente está tu nombre de nuevo muy vivo, porque te encontré como una ciudad a la cual vuelvo y me da gusto. Y claro que ya no es lo mismo, porque los ojos que lo miran ya tampoco son los mismos. Pero, ¿sabes una cosa? Ese "ya no es lo mismo" hace que todo se vea incluso mejor.
Ahora todo está lleno de ti.
:)
 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento que había algunas partes que las leía y presentía cómo continuaban, me gustó sentir el hilo de la historia. Me gusta leer que vuelves a algo así como una ciudad natal, es una linda metáfora, por una cosa de que puede ser el lugar donde existe una conexión única entre cierto tipo de personas que se admiran, contemplan y quieren mutuamente, como un paisaje. Siempre has sido bienvenida, para mí tú eres algo así como uno de mis lugares en el mundo, un lugar en el que también me siento en casa, donde vuelvo a pensar en mis sueños, donde vuelve a ser mediodía en primavera. Estuve a punto de escribir sobre esto en mi blog, pero necesitaba terminarme el libro antes de aventurarme a escribir algo, así que esta noche pensaré antes de dormir (sólo hasta mañana) mis conclusiones al respecto, lo terminé hace como cinco minutos y encontré tu mensaje...
Obviamente las cosas cambian, quizás no lo llamaría cambio, sino madurez. Mantienes esa misma esencia, ese mismo algo que inevitablemente llama a los tuyos, una y otra vez, que también siempre me atrae a mí y me ha hecho añorarte por tantos años. Creo que fue un buen momento, es como si hace unos años aún la leña se encontrara húmeda y no daba la posibilidad de que ardiera el fuego. Sólo espero que este momento no sea sólo un episodio de nostalgia o lo usemos rellenar toda esta energía nueva con nuestros recuerdos (aunque lo dudo muchísimo), pues eso ya no existe en la práctica y nos queda mucho por aprender y descubrir. Cada paso que hemos dado nos alejó y luego lo que aprendimos de ello volvió a acercarnos al mismo tiempo.
Me regalaste esa sensación de que todo está en un armónico orden y que cada paso que di inevitablemente hizo que la leña se secara. Trajiste paz a este paisaje y comienza a tener otra vez sentido.
Gracias por ser un hogar para mí